Ya sabemos que The CW tiene un resultado muy diferente en sus series, o pueden ser muy muy buenas (como ‘The Vampire Diaries’ o ‘Arrow’) o muy muy muy decepcionantes, como le ha pasado al remake de ‘Beauty and the Beast’.
Aunque la cadena sigue intentando hacerse un hueco con sus particulares adaptaciones de series de éxito (recordemos que hemos tenido ya las de ‘Melrose Place’, ‘Nikita’ y ‘Sensación de vivir’) lo cierto es que no tienen un resultado prometedor (si hablamos de calidad, porque ‘90210’ lleva cinco temporadas en emisión). Y la versión del cuento no iba a ser una (buena) excepción.
‘Beauty and the Beast’ no es la historia convencional (y magnifica) que conocemos de ‘La bella y la bestia’. Ahora Bella es una policía todoterreno que tiene la ley a su favor y busca resolver el misterio de la muerte de su madre, y Bestia es un hombre (guapo pero desfigurado) que vive en el anonimato y salva a la gente… hasta que ambos se encuentran…
La serie de por sí no me atraía mucho (por no decir nada); es una adaptación de la ficción de los años 80 que ha intentado situarse en el siglo XXI, con el riesgo de dejar escapar la credibilidad de los personajes de antaño. Y efectivamente no ha tenido el efecto cautivador de ‘Once upon a time’ y su versión singular de los cuentos clásicos o de ‘Sherlock’ (versión inglesa, no confundir con ‘Elementary’) y la manera moderna de resolverse asesinatos.
La única cosa reseñable de esta Bella y Bestia moderna es Kristin Kreuk. No hace el papel de su vida (imposible en esta serie), pero la debilidad que siento por ella desde que se metió en la piel de Lana Lang en ‘Smallville’ ha hecho que le diera una oportunidad a la ficción (ficticia).
Sin embargo, ese ha podido ser mi error. No siento empatía con Catherine Chandler, ni por un desfigurado Vincent Keller, tampoco me convencen las tramas policiales que podemos tener superada en cualquier ficción de temática policíaca. ‘Beauty and the Beast’ es lo que muestra en pantalla: una tensión sexual entre los protagonistas (ninguna como la de Beckett y Castle) que se irán conociendo hasta que el feo deje de ser ‘feo’, se vuelva guapo y el cuento se acabe.
FUENTE:aqui




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